Spotify es el nuevo servicio para escuchar música online que está causando auténtico furor en la red. A pesar de ser una versión beta, y limitar el acceso de usuarios para evitar el colapso de sus servidores, se está expandiendo como la pólvora. Y es que todos los que lo probamos quedamos enganchados a Spotify.
Existen 3 formas de poder disfrutar de este servicio:
Acceso gratuito: Es necesaria una invitación, que se puede conseguir apuntándote a la lista de espera, o bien si alguien te da una invitación.
Day pass: Pase para un día por 0,99€.
Premium: Pase para un mes por 9,99€.
La diferencia entre el acceso gratuito y los de pago, es que en estos últimos se suprime la publicidad y se conceden invitaciones para dar a tus amigos o conocidos. Cabe decir que la publicidad, al menos de momento, es muy escasa.
Spotify tiene un vasto catálogo de música, debido a acuerdos firmados con grandes discográficas como EMI, Universal, Sony BMG y Warner Music, además de otras más pequeñas, que hace que podamos escuchar música en inglés, castellano o ese idioma en el que canta Sigur Ros.
La búsqueda es otro de sus puntos fuertes, ya que puedes buscar por canción, artista o álbum, con la misma rapidez que si estuvieses buscando en tu propio disco duro. No requiere gran ancho de banda para poder escuchar la música sin cortes, en varios días usándolo yo solo sufrí cortes con una canción.
De esta forma, Spotify supera a la hora de escuchar música a través de internet a Last.fm, que sólo permitía 30 segundos de la mayoría de las canciones, o todas esas páginas como Deezer, Goear ó Imeem. Además, desde las preferencias se pueden integrar con Last.fm para enviar las canciones a la famosa red social, y por si fuera poco, tiene una interfaz envidiable: bonita, sencilla y funcional.
Quizás por ponerle alguna pega, el hecho de que no se encuentran grupos de discográficas pequeñas españolas, con lo cual perdemos parte del mercado patrio, pero teniendo en cuenta que es una versión beta, seguro que todo se andará.