¿Qué estamos perdiéndonos?

Publicado: marzo 20, 2009 de miss_antartida en Curiosidades

Este es un post atípico, porque supone un parón en la continua avalancha de información con la que solemos llenar este blog diariamente (o casi). Hoy voy a contar una historia que tiene relación con la música y con la vida en general, es un “experimento” que hace tiempo hizo el Washington Post y que quizá ya conozcáis porque se desarrolló en 2007, pero hoy lo reencontrado y aquí lo pongo, espero que os guste o que al menos ayude a desconectar un poco, que hoy es viernes y empieza la primavera:

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.

Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721.html

comentarios
  1. ramas dice:

    si no llevaramos la vida con la velocidad con la que la llevamos seguro que nos dariamos cuenta de las pequeñas cosas que nos rodean.
    probar a poneros dentro de una gran concentracion de gente y observareis ,escuchando un poco montones de cosas curiosas.un saludo

  2. Bohemita dice:

    Este experimento me trae a la memoria uno de mis libros de infancia preferidos: Momo

    ¿Habrá alguna Momo hoy que nos salve?

    En una ciudad, cualquier ciudad, apareció un día una niña llamada Momo. No se sabe de dónde vino, pero era especial porque tenía el don de saber escuchar…
    En una ciudad en la que sin que nadie se diera cuenta los Hombres Grises se habían infiltrado y habían convencido a todos para que ahorrasen tiempo… El tiempo no debe derrocharse charlando amigablemente, atendiendo a los demás, oliendo las flores, jugando con los niños, escuchando a los músicos callejeros…

  3. @Bohemita: Momo también es otro de mis libros de infancia preferidos, y tienes razón en que su historia se parece mucho a este experimento😉

    @ramas: No creo que el problema esté tanto en vivir con velocidad, sino en que no empleamos el tiempo en las cosas realmente importantes y que nos hagan ser felices…

    Muchas gracias por “haber tenido tiempo” para dejar vuestros comentarios!

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