Rock en Seine 2010, o por qué la vida debería ser un festival

Publicado: octubre 3, 2010 de miss_antartida en conciertos, Festivales
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Cuando vas a un festival sueles dormir poco, cansarte mucho, padecer aglomeraciones e incluso tener problemas para mantener la higiene personal. Son factores decisivos para que muchos se nieguen a pisar un evento de este tipo, pero para mí (y otros muchos) no suponen un problema si lo que obtienes a cambio es un pequeño paréntesis en tu vida dedicado a escuchar música, a estar con los amigos, a conocer nuevos lugares, y rodearte de gente que también está allí simplemente para eso. De este modo, durante los días que dura un festival, pareces transportarte a un mundo alejado de cualquier preocupación, donde nadie quiere malos rollos, es como un Disneyland de la música (y sin que haga falta tomar ningún tipo de sustancia para conseguirlo).

Las posibilidades de abstracción en este mundo tan particular aumentan si puedes acampar en el recinto del festival. Entonces ya sí que te parece estar en un mundo perfecto, en el que te levantas y tienes por delante jornadas llenas de conciertos justo al lado de tu “casa”, donde te regalan todo tipo de objetos promocionales, donde puedes dejar a tus niños (en el caso de tenerlos) en otro “parque temático” dedicado a la música creado especialmente para ellos, con acceso a internet gratis… Mataría por vivir siempre así.

Por desgracia, de momento sólo es posible vivir así durante unos cuantos días, que siempre te dejan con las ganas de más. En el último festival al que he asistido, Rock en Seine 2010, se añadía además el encanto y la magia de París, la ciudad en la que se celebraba, y algunos de nuestros grupos preferidos reunidos allí, como Arcade Fire, Jónsi, Massive Attack o Beirut.

A pesar de tener ya un largo historial de festivales a mis espaldas repleto de momentos memorables, Rock en Seine ha pasado a ser de los más especiales por la actuación de Arcade Fire. Aquel concierto  prometía ser de los mejores momentos del festival (último día, último concierto, dispuestos a agotar todas las fuerzas que quedaran…), pero las expectativas incluso se superaron. Unas horas antes ya habíamos podido escuchar a Beirut bromeando sobre las ganas que tenía de poder tocar con Arcade Fire… Pues bien, allí apareció Zach Condon para acompañar a Arcade Fire en Ocean of Noise, algo que no se ve todos los días:

Pero el momento más memorable llegó cuando la lluvia que nos había estado acompañando a ratos durante todos los días del festival decidió aparecer con más fuerza que nunca cuando llevaban apenas una hora de concierto. Así que se vieron obligados a acabar antes de lo previsto, pero tras proteger todos sus equipos nos compensaron con creces al tocar en acústico Wake Up, momento inolvidable del festival (perdonad lo corto del vídeo, pero ni la lluvia ni la emoción permitían mucho más):

Pero la obligación de tocar en acústico ya nos había aportado otro de los mejores momentos del festival: también Jónsi tuvo problemas con su equipo electrónico, que por lo visto después de tocar la noche anterior en Santiago en el Xacobeo 2010, en lugar de a París lo mandaron a Portugal (esas cosas que pasan en España…). Pero esto no supone un problema para alguien cuya voz es el mejor instrumento para transmitir emociones. Si hay algo que no podré olvidar de aquel concierto fue cómo toda la multitud allí presente se quedaba completamente en silencio, quieta, como hipnotizada, incluso en mi caso confieso que a punto de saltar las lágrimas en más de una ocasión. Aunque hubo momentos más animados, como con Boy Lilikoi, incluyo aquí su interpretación de Hengilás, para que veáis a lo que me refiero con el ambiente tan especial que es capaz de crear:

Pero no sólo para emocionarse están los festivales. También tuvimos nuestros buenos ratos para saltar y bailar (cosa que también emociona, claro), empezando de la mejor manera que podíamos esperar: Kele, primer día, primer concierto en el escenario principal, un animal del escenario, los años con Bloc Party no han sido en balde. Con un atuendo algo desconcertante (bañador con camisa estampada “difícil”), recorrió su disco en solitario y recuperó algunos temas de Bloc Party.

Otro de los más bailables fueron Underworld, que no dejan de impresionarme con su capacidad de crear grandes temas a pesar del paso de los años (que ya están viejunos, la verdad). Claro está que el momentazo de sus conciertos llega siempre con Born Slippy, de Trainspotting,  pero tienen otros grandes temas repartidos en sus numerosos discos, y algunos de ellos están en Barking, su recién publicado nuevo álbum, que aprovecho para recomendar.

También pudimos ver a LCD Sundsystem y 2manydjs, a los que podríamos meter en el grupo de No entendemos cómo pueden gustarle tanto a la gente, junto con otros también allí presentes como Crystal Castles, The Ting Tings o Eels. Opinión completamente personal, afianzada a raíz de los directos en los que los hemos visto.

Otro de los mejores conciertos fue el de Massive Attack, a los que por fin pude ver en una nueva gira, aunque en cuanto a su espectáculo, escenario, etc. sigue siendo muy similar al de giras anteriores, con algunos añadidos para los nuevos temas de Heligoland. Como siempre, muy reivindicativos, acompañados de su inseparable Horace Andy y en esta ocasión Martina Topley-Bird, impecable y divinísima. Los años de experiencia en los escenarios también se les notan, y reconozco que con el tiempo me he ido reconciliando con Heligoland, así que este concierto acabó gustándome mucho más de lo que esperaba. Y de paso aplaudimos sus referencias dentro del espectáculo a la expulsión de gitanos llevadas a cabo por Sarkozy, que también levantaron ovaciones entre todo el público allí presente.

Otra de las cosas que más me gustan de los festivales es descubrir grupos nuevos; decides ir porque conoces a algunos de ellos, e intentas escuchar a los que no conoces para saber lo que querrás ver al llegar allí. Pero siempre hay alguno que no has podido escuchar, o no te llamó la atención en un principio, y luego te sorprende al escucharlo en directo. Es lo que nos pasó en este caso con Wayne Beckford, que nos atrajo irremediablemente con su soul (y su brillante traje) para hacernos bailar y regalarnos diría que el concierto más divertido del festival. Y es que aunque este chaval acabe de publicar su primer disco, Alpha Omega (en plena euforia prometimos comprárnoslo, pero de momento sólo lo escuchamos en Spotify), lleva ya diez años creando canciones para otros como Rihanna, Gnarls Barkley, Seal o Akon de Black Eyed Peas, y eso se nota.

Con tanta euforia casi nos perdemos a Beirut, otro de los grandes que esperábamos ver, y aunque quizás fue por la enorme distancia a la que acabamos viéndolo, nos pareció un concierto correcto pero algo frío, quizás en consonancia con el carácter retraído de Zach Condon. En cualquier caso, grandes canciones como Elephant Gun o A Sunday Smile siempre emocionan, sea cual sea la distancia.

Y aunque esto sea lo que más destacamos, no dejamos atrás otros grandes conciertos que pudimos ver, como el de French Cowboy (y su actitud de viejete picarón), The Temper Trap (y toda su energía), Roken Is Dodelijk (siempre con el mismo chaleco), Black Rebel Motorcycle Club (que siempre parece que les falta un poco para arrancarse) o The Black Angels (algo aburridos).

Además hay que destacar los valores añadidos de este festival respecto a otros en los que he estado: la cantidad de stands y la gran variedad de puestos de comida; la exposición de fotografía de Richard Bellia, 30 years of rock in Europe (que no llegamos a ver, pero mira qué bien que estuviera allí), las banderolas con ilustraciones de los 47 grupos del festival (de las cuales tenéis a la derecha una de las que más me gustan, del grupo francés I am un chien), los increíbles helados de Ben & Jerrys que regalaban a la entrada y nos alegraban las meriendas, el incomparable enclave con sus cascadas y esculturas, y el Mini Rock en Seine, la zona a la que nunca pudimos entrar porque… ¡era para menores de 10 años!

El gran misterio que nos suponían estas carpas sólo para niños se ha visto en parte desvelado gracias a la galería de Flickr de Rock en Seine, en que se pueden ver algunas fotografías de lo que hacían los niños allí (¡y nos dan tanta envidia!), además de fotos de todos los conciertos, la gente, etc.

Aquí podéis ver la galería de cada uno de los días, o también echarle un vistazo a nuestras fotos del festival (sujetas a la calidad de la cámara, a la ausencia de electricidad para recargarla, etc. etc.) en nuestro álbum de Picasa Rock en Seine 2010.

Y después de todo esto, ¿merece o no merece la pena dormir algo menos unos cuantos días?😉

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